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Leyenda de terror de los Tsukumogami

En la cultura japonesa se le llama Tsukumogami a los objetos que tienen alma. El vocablo 付喪神 podría traducirse como: «Espíritu artefacto» o «Herramienta fantasma».

Leyenda de terror de los Tsukumogami

La creencia en tales objetos vivientes existe desde hace mucho tiempo y en ella se afirma que, al paso de 100 años, todo objeto recibe un alma, y su comportamiento depende de como le trataron los humanos, y la función que desempeñaron para ellos. Por ejemplo: Un cuchillo seria agresivo, mientras que una tetera se comportaría amable a menos de que su propietario le hubiese dado un mal trato y guarde cierto resentimiento. Los Tsukumogami, no pueden ser artefactos eléctricos, ya que la electricidad los repele, posiblemente por eso ya no se ven tanto en los hogares.

La forma de un Tsukumogami depende del tipo de objeto que se trate, y según el uso que se le dio durante sus 100 años de servicio, se puede convertir en un espíritu cordial o en un ser sanguinario si fue abandonado o tirado, pues estos Yōkai son muy agresivos con aquellos que les abandonan sin mostrarles agradecimiento.

A pesar de que en la cultura moderna la palabra Tsukumogami no se escucha mucho, ha prevalecido la idea de que los objetos inanimados adquieren vida después del paso del tiempo. Así puede apreciarse en ciertas obras artísticas del del período Muromachi.

Durante el siglo X, los Tsukumogami fueron usados para ayudar a difundir las doctrinas del budismo esotérico Shingon, argumentando que, si un objeto era capaz de obtener un alma y alcanzar la perfección, un humano también podría lograrlo. Para el siglo XX, estas enseñanzas budistas se perdieron y actualmente las personas piensan que estos Yōkai son inofensivos y que su mayor alcance seria jugar bromas ocasionales, pero, ellos pueden enfurecerse y unirse para tomar venganza en contra de quienes los desecharon de forma inapropiada o sin merecerlo. Para prevenirlo, se realizan ceremonias jinja, las cuales sirven para apaciguar a los objetos rotos o que ya no pueden usarse.

Aunque esta creencia sea de origen japonés, mas vale que vayamos aprendiendo a tratar bien a los objetos, no sea que alguno de ellos esté cercano a celebrar su aniversario numero 100 y pueda revelarse contra nosotros al cobrar vida.